lunes 9 de enero de 2012
La salud sexual del electorado porteño sigue siendo preocupante
jueves 22 de diciembre de 2011
Reflexiones (un tanto subidas de tono) de Paul Pauls sobre la cruzada de los comerciantes porteños contra los manteros
jueves 29 de septiembre de 2011
Post anacrónico - Adelanto del número 10: ¡Noemí Di Carlo visita la tele oficialista!!
sábado 23 de julio de 2011
Si ud siente asco, trate de que no se note
Una no tan breve reflexión mientras esperamos ansiosos en nuevo número de ¡Lo qué? (si quiere consultar los números viejos: , Número 1, número 2, número 3, número 4, número 5, número 6, número 7, número 8, Número 9)
Por Friederick Pelinski
La práctica del “quejarse por la paja en el ojo ajeno mientras dejamos pasar el misil tomahawk por el propio” es una de las preferidas del porteño bienpensante propenso a la indignación. Esta característica de ciertos sectores de la ciudadanía de la capital argentina se ha dejado observar en el caso de las brutales declaraciones de Fito Páez, que causaron estremecimiento en el seno de la siempre tolerante y democrática clase media semiderechosa que habita la ciudad.
Recapitulemos un segundo: Fito Páez, que como músico no me cae para nada bien y del que tampoco siento agrado por el pedacito de personalidad que puedo ver en los medios, declaró que sentía “asco” por el voto del 47% de los porteños. Esto generó en los sectores que habían elegido al genial estadista una respuesta tan afectada que difícilmente uno pueda considerarla seria. Fue llamado “intolerante” por gente que dio su apoyo a un candidato que llama a reprimir a los alumnos de colegios que protestan para darse el lujo de tener gas en su colegio, que espía a enemigos políticos y que combate la pobreza a palazos. O sea, fue considerado intolerante por gente que votó a un candidato intolerante, lo cual nos generaría un sentimiento de extrañeza, si no fuera porque este tipo de doble discurso de ciertos sectores del bien pensar porteño es tan común como la gente que opina que el término “negro de alma” no es discriminatorio.
Ahora, antes de entrar en el análisis de la inteligencia porteña cabe preguntarse: ¿es tan grave decir que algo te da asco? Ud, amigo lector, ¿no ha sentido asco por la mina espantosa que se comió un amigo suyo delante de sus propias narices; o por que la abuela, ya con menos contacto con la realidad que Susana Giménez peposa, le haya puesto chimichurri al dulce de membrillo? ¿No ha sentido un poco de asco cuando vio que Titanic ganaba el Oscar a la mejor película, o cuando Vargas Llosa y Obama recibieron el regalo del premio Nobel? ¿Esto nos vuelve intolerantes? ¿No bancamos a la abuela? ¿No le hemos prestado las llaves del departamento a nuestro amigo para que se lleve a la cama a ese bicho que, si fuéramos católicos, consideraríamos una ofensa para la creación?
Pensemos, aparte, que el asco no es la única emoción negativa de la humanidad. También algo nos puede dar pena, tristeza, odio, bronca, repugnancia, indiferencia, dolor de testículos y demás sensaciones que a todos nos vienen a veces cuando un grupo de gente (incluyendo al que nos rodea) hace algo que no nos gusta. Dentro de estos malos sentimientos, es posible contar también al “no entender”, el ·“no entiendo por qué hicieron esto”: no comprender por qué, por ejemplo, un montón de gente adora a Lady Gaga; no saber cómo algunos pueden pedir de vuelta a Riquelme en la selección; o por qué tantos seres humanos buscan la solución a su vida en los libros de Ari Paluch (sinceramente, temo más la aparición de una secta paluchista más que la del cuarto Reich)
Estas situaciones que se han descripto comparten con el asco cierta característica: son formas de reaccionar ante una situación que no nos resulta agradable, son una manera de situarnos alegremente por fuera de algo que nos parece indigno de nosotros. Y claro, en eso hay un poco de sentimiento de superioridad respecto del otro que se equivoca y (para nosotros) elige mal (al menos en ese aspecto particular) ¿Cómo evitar pensarnos mejores que el vecino que nos pone Panamericano y otros hits bolicheros un martes a las 9 de la mañana?
¿Ahora, está eso tan mal? ¿Está tan mal que sintamos algo malo por los actos de otra persona? Veámoslo al revés: ¿Ud nunca ha realizado ninguna acción que le haya provocado repugnancia a otro? ¿A ud nunca le han dicho hippie roñoso, “pseudointelectual” o, peor aún, “intelectual” de manera peyorativa? Yo sé que he causado asco en mi vida (por ejemplo, una ex pareja mía sentía eso cuando me ponía una riñonera que ella odiaba) y, de seguro, si alguien viniera y me señalara que le generé esa sensación me pelearía con él, me defendería. Ahora, en frío, no creo que pueda decir que el tipo al que le he dado tan mala impresión por mis hechos sea por eso intolerante (lo podré considerar un pelotudo, un forro, un idiota, etc, pero, intolerante, no).
Pensemos en los que criticaron a Fito Páez. ¿Ellos jamás sintieron asco por nadie? ¿Seguros? Ninguno de los que apoyó a Macri insultó jamás a un piquetero, ¿verdad? Ninguno criticó la manera de elegir de los ciudadanos del conurbano y creyó que eran unos negros cabeza que por un cartón de vino votan cualquier cosa, ¿no? Digamos que el respeto de gran cantidad de los sectores de la clase media por cómo sufragan otros sectores tampoco es algo que uno pueda decir “¡che, qué ejemplo! ¡Usémoslos de Cascos Azules para evitar guerras!”.
Pensemos aparte en casos particulares de respuestas a la imperdonable frase de Páez. Chiche Gelblung lo llamó facho. Chiche Gelblung. En serio, Chiche Gelblung. El Chiche Gelblung que ha dicho cosas como: “"Las mujeres son putas" o " En Argentina se muere de hambre el que quiere".o " Los chicos están todo el día con la niñera: hablan guaraní antes que español". ¡El publicista de la dictadura! Está bien, sabemos que es el tipo más caradura del siglo XXI (junto con Caruso Lombardi), pero bueno, ahí anda escandalizado como si hubiera sido Gandhi, la Madre Teresa de Calcuta y Cocomiel, todos juntos y al mismo tiempo.
También opinaron otros ídolos de multitudes como el carismático Eduardo “no me tomes el colegio” Feinmann, un abanderado de la tolerancia. Lo mismo hizo Chiche Duhalde, esposa de un presidente casi de facto que tiene dos muertos políticos cómodamente acomodados en su placard... (¿cómo?, ¿que los negros no cuentan en esto del respeto por el otro? Sepa disculpar la torpeza) Todavía nos estamos preguntando si no habrá declaraciones escandalizadas de Alejandrito Biondini, acusando al salvaje de Fito Páez de Nazi, o de Astiz, indignado por la violencia política que reina hoy en nuestro país.
Pero no es que hay que ser “famoso” para tener esta división de la personalidad que nos hace pensar que el GCBA debe invertir más recursos en salud mental. Un conocido mío, bien de derecha y casi socio fundador del club de fans del famoso imitador de Freddy Mercury, me dijo una vez, en plena discusión política, que yo “hablaba desde la envidia”, que todos los zurdos son envidiosos, y que los comunitaristas son gente que quiere vivir “de él”. Poco tiempo después, afirma que no puede creer que Fito Páez “no tolere a los que piensen distinto”, sin que eso le parezca contradictorio. Y después Macri quiere cerrar el Borda…
A esto que se viene diciendo se podrá responder, bueno, ¿y qué? No todos los que votaron a Macri son racistas, xenófobos o fachos hijos de puta. Ok, seguro, no dudo de eso. Pero votaron a un candidato que sí lo es. El “Alejandro Magno del Siglo XXI” ha declarado que los problemas de tomas de terrenos y de inseguridad de nuestra ciudad se deben a “una inmigración descontrolada”. Además, debemos sumarle todo lo que ya mencionamos en el comienzo de este texto. Eso es intolerancia de verdad, estigmatización de ciertos sectores sociales y persecución política y étnica. Y señalo que esa intolerancia del gobierno de Macri no ha sido sólo verbal: no se limitó a tres o cuatro graciosas frases garcas que nos hacen sentir bien con nosotros mismos por no ser tan bestias. No, ha sido también de acción: ha mandado a golpear gente y sus funcionarios pidieron listas de alumnos que participaran en las movilizaciones en su contra (entro otras cosas). Pero al parecer estos actos son tonterías que no merecen la indignación de nuestros siempre dispuestos a indignarse porteños de clase media, de estos verdaderos superhéroes de la democracia y devotos de la jugadísima crítica en los comentarios anónimos de las ediciones digitales de los diarios.
De todos modos, y a pesar de esto último, se podrá pensar que algunos de los que optaron por Macri en los comicios sí se indignaron por las bestialidades que ha cometido, pero que, así y todo, esto no les impidió votar al fabuloso político del PRO por las ideas frescas y renovadoras que trajo a nuestra ciudad (tales como privatizar todo, hacer negocios en cada licitación o no cumplir con ninguna promesa que no le dejara un rédito económico) o porque tenazmente se opone al gobierno nacional (o sea, el bello “voto contra” que tantos beneficios nos trajo con De la Rúa, por ejemplo) Bueno, en este caso, deberán entonces aplicar el mismo criterio con Fito Páez: si los actos intolerantes del maravilloso líder de la democracia argentina no fueron suficientemente malos como para que no pudiera ser elegido, entonces los del músico, mucho menos graves (sobre todo por ser verbales y no físicos) deberían poder pasar completamente desapercibidos. Pero, claro, tal cual se viene diciendo en este texto, una cosa es ser pedir tolerancia cuando conviene, y otra cuando no.
Para cerrar, es de destacar el comentario de varios kirchneristas y de personas pertenecientes a otros sectores contrarios a Macri que creen que está mal que un hombre critique el voto de los demás. Más allá del loable gesto democrático, si cada vez que uno va a decir algo que le puede molestar a otro que piensa distinto se tiene que callar, se va a hacer muy complicado abrir la boca. O sea, a mi tío le puede parecer injustificado que hable mal de una película que le gustó (incluso si es objetivamente horrible, como Troya), a un amigo lo puede hacer calentar un comentario sobre lo inútil que me parece comprar textos de José Pablo Feinmann, otro puede enojarse si le digo que escuchar a Alejandro Sanz es un tanto cursi, a mi vecino peladito le puede parecer intolerante que yo sostenga que dan asco un genocida como Hitler y sus seguidores, y así podemos seguir hasta el fin de los días. Por supuesto, esto de habilitar la crítica no significa permitir que se justifiquen actos de proscripción o defender que se pueda proponer, qué sé yo, que a los macristas haya que disfrazarlos de teletubbi y apedrearlos en plaza pública con cantos rodados y rompeportones. No, no, eso no. Lo que sí digo es que si tenemos que callar cada opinión que no le guste al sector que la recibe, bueno, corremos (todos, los que opinan como nosotros y los que no) el riesgo de quedar inhabilitados para hablar, y ahí me viene otra duda: ¿Esta concepción de tolerancia podrá sólo realizarse en el silencio?
Y ahora que se deleitó con esto, si no los leyó, nuevamente, los links a los 9 números de ¡Lo qué?
Número 9
Número 1, número 2, número 3, número 4, número 5, número 6, número 7, número 8
jueves 7 de julio de 2011
martes 10 de mayo de 2011
Mecenazgo
Dejo, aparte, un link al sitio de mecenazgo, donde se pueden consultar los requisitos y maneras de aportar: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/mecenazgo/informacion_contribuyente.php?menu_id=24304
jueves 30 de diciembre de 2010
¡Año nuevo, ¡Lo qué? nueve!

Este número ha sido el más accidentado de la historia: hicimos una revista para fin de año, y recién podemos subirla a principios del siguiente. Pero así somos: unos pelotudos.
O sea, empezamos el año del mismo modo que el anterior: para el culo
Queremos, de todas formas, dar nuestro mensaje de prosperidad a todos los intelectuales, artistas y literatos que nos leen (si es que hay alguno) y al público en general, que masivamente se ha volcado a nuestra revista, de seguro buscando otra publicación y confundiéndola con la nuestra.
¡Buen 2011: que sus ensayos y publicaciones traigan polémica, pero no rechazo!
¡Lo qué? 9
Sumario
Psicología y Filosofía: Centro de rehabilitación para pacientes con Síndrome de Glosolalia Frutera Deleuziana
Curso de comunicación para hacer fachos menos fachos, por Humberto Steinmberg
Publicidad: Club de Fans de ¡Lo qué?
Cris Morena, Cine, Dante Alighieri, Literatura y yo, Por Noemí Di Carlo
Una vez más: linchemos a los que dan el premio Nobel
Aguafuerte del Subsuelo Nº 8: ... de la Ama y Señora
Predicciones ¡Lo qué? para el 2011
Mensajes de prosperidad de nuestros lectores
Federico Pellegrini: genio de fama internacional
Laura Riva: diseño gráfico, fernet con coca, guardaespaldas
si quiere comunicarse con nosotros, puede hacerlo a mulitaspriest@gmail.com . No se lo recomendamos, pero es un país libre